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Ni eran tres ni se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar

Reyes Magos en MNAC Barcelona

A pocas horas de la llegada de SSMM los Reyes Magos de Oriente os contamos el origen de la tradición más mágica del año.

Fue el evangelista San Mateo el que los menciona por primera vez: “Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: ‘¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle’’. (de Mateo 2, 1-12). Curiosamente la palabra griega que utiliza San Mateo es ‘magós’ cuya traducción al español sería bastante ambigua pudiendo referirse tanto a hombres sabios como a practicantes de la magia o a sacerdotes orientales.

¿Quiénes pudieron ser estos magos de los que habla el evangelio de San Mateo?

Pues bien hay diferentes teorías. Una de las más extendidas es que pudieron ser sacerdotes persas que practicaban el culto mazdeísta y se encargaban del fuego sagrado de Ahura Mazda. Se trataba de hombres extremadamente sabios con grandes conocimientos sobre filosofía, historia, botánica y medicina y alcanzaron gran fama en el mundo persa. Que San Mateo los mencione tiene sentido ya que su evangelio se caracteriza por ser helenizante, es decir, destinado a las comunidades que no vivían en Israel, convirtiendo de este modo su texto en universal para el cristianismo. El hecho de que unos magos -supuestamente mazdeistas- lo adoren indica la universalidad del nacimiento de Jesús.

Siguiendo con el culto persa no hay que olvidar que Mitra, el dios solar persa, fue adoptado por el mundo romano. Su culto presenta ciertas similitudes con el nacimiento de Jesús: nace en una cueva; es concebido sin intervención masculina; nace coincidiendo con el solsticio de invierno; el banquete místico del pan y el vino adquiere gran relevancia; la purificación es por inmersión y el domingo es el día sagrado para su culto.

¿Y la estrella de Belén que vieron los Magos?

‘Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: ‘Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría’. (de Mateo 2, 1-12).

La ‘estrella de Belén’ era en realidad una rara alineación entre Júpiter y Saturno que, en el caso de España, Europa y el resto de hemisferio norte la estrella fue visible durante la semana del 16 al 25 de diciembre de 2020. En cambio, para el hemisferio Sur solo se vio 21 de diciembre, día del solsticio de invierno. Ha sido una oportunidad única disfrutar de la ‘estrella de Belén’ ya que no volverá a verse hasta el año 2.080.

Y los magos fueron finalmente coronados como reyes

El primero en coronarlos fue Quinto Septimio Florente Tertuliano , Adversus Marcionem que vivió entre los siglos II y III dC -quedémonos con el nombre de Tertuliano-, uno de los primeros padres de la Iglesia Cristiana, escritor, filósofo y jurista. A partir del Salmo 72 ‘Que los reyes de Sabá y Arabia le traigan presentes, que lo homenajeen todos los reyes’ Tertuliano interpreta que los magos de San Mateo son en realidad, reyes. Posteriormente el Obispo Cesáreo de Arlés en el siglo V también los mencionará ‘reyes’.

Sus regalos fueron oro, incienso y mirra

‘Entraron en la casa; vieron al niño con María, su madre, y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino’. (de Mateo 2, 1-12). Tal y como menciona San Mateo efectivamente los magos ofrecieron tres regalos a Jesús. La interpretación más común es que el oro se ofrece para el rey, el incienso para Dios y la mirra para el hombre pues ha nacido un rey, que es Dios y hombre. La mirra se utiliza muy habitualmente como sustancia para desparasitar.

Y los reyes fueron tres

Hasta el siglo III no se mencionaba cuántos fueron los magos -o reyes magos según el Obispo de Arlés-. Orígenes de Alejandría fue el primero en hablar de tres reyes magos y posteriormente el Papa León I el Magno lo ratifica en su obra ‘Sermones para la Epifanía’. Como es sabido el número tres resulta especial en la tradición cristiana -tres es el número de la Santísima Trinidad, por ejemplo- y tres son los regalos que se ofrecieron a Jesús. Resultaba fácil establecer que hubo un rey para cada regalo.

Cómo ha cambiado la representación de los reyes magos a lo largo de la historia

La primera representación en el arte de una adoración la encontramos en la Capilla Greca de la Catacumba Priscilla en Roma y data del siglo II. Posteriormente en la Basílica de Santa María Maggiore, también en Roma, se puede admirar el Ciclo de los Reyes Magos realizado en el año 435.

En toda la Edad Media los Reyes Magos fueron representados como las tres edades del hombre. De esta forma tendríamos un rey anciano, uno maduro y uno joven tal y como mostramos en este retablo del Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Y finalmente conocimos sus nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar

En el siglo IX y con la obra Liber Pontificalis -para algunos historiadores también mencionados en el evangelio armenio de la infancia- los reyes magos se llaman Melchior, Bithisarca y Gaspar. La Leyenda dorada de Jacopo della Voragine refuerza estos tres nombres.

El caso de Baltasar

Será en el siglo XV en que el rey Baltasar empezará a ser representado como una persona de raza negra. Hasta entonces se le había representado de raza blanca. Es en ese momento en que algunas representaciones artísticas presentarán a los reyes con rasgos raciales de los tres continentes que entonces se habían descubierto: Europa, Asia y África.

Existen las reliquias de los Reyes Magos

San Mateo dice que los magos volvieron a su país después del sueño que los alertó de que se marchasen. La tradición quiso hacerles discípulos de Santo Tomás. De esta forma se cuenta que fueron obispos en ciudades de la India y que allí sufrieron martirio.

Parece que fue Santa Helena, la misma que encontró la cruz de Cristo, la que también encontró sus reliquias conservadas en Saba y las trajo a Constantinopla, actualmente Estambul. De allí viajaron hasta Milán hasta que en el siglo XII el emperador Federico Barbarroja los llevó hasta la Catedral de Colonia donde actualmente se les rinde culto.

Y en el año 1855 llegaron por primera vez en cabalgata a Barcelona

Ese año fue el primero documentado con una cabalgata aunque no tuvo continuidad. Desde 1866 se celebran cabalgatas con regularidad en Alcoy y no será hasta finales del siglo XIX en que se popularizarán en todo el territorio (Igualada en 1895, Sant Vicenç dels Horts en 1896).

Desde inicios del siglo XX nos traen regalos

Pese a que los magos ofrecieron oro, incienso y mirra a Jesús, a los niños y niñas no empezaron a recibir regalos de SSMM los Reyes Magos de Oriente hasta inicios del siglo XX.

La tradición dulce de Reyes

El origen más antiguo se remonta a las saturnales romanas, fiestas que celebraban el solsticio de invierno y en las que se intercambiaban regalos, se decoraban las casas, se encendían velas e incluso se comía un pan de miel con higos y dátiles. Tales fiestas estaban dedicadas al dios Saturno. Ya en el siglo III en el interior de la torta se introducía un haba seca con el que el afortunado era nombrado rey de reyes durante un tiempo establecido.

Posteriomente en la corte francesa el cocinero del rey Luis XV preparó una receta tradicional en la cocina eslava de donde era originario el chef: una torta a la que añadió una sorpresa en su interior. De esta forma nacía el postre con una moneda en su interior. A partir del siglo XVIII ya se intensifica el consumo del roscón de reyes en toda España.

FELICES REYES!